11
Sep
10

carta abierta a Pérez-Reverte

CARTA ABIERTA A PÉREZ-REVERTE
Si hay algo estupendo en Méjico son los maestros

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“Cada día, la soledad cambia de víctima
y el mar se pudre delante de nuestros ojos”.

J. S. Zaleski.

Los dos escribimos sobre guerras, con la diferencia — a mi favor, claro está — de que yo no he estado en ninguna.
La “guerra” de la vida diaria no es la puta guerra de la muerte.
De ahí surge mi admiración a tu pluma, al valor que acompasas con la literatura, a esa línea de fuego que te separa de lo vil y del servil.
¡Diablos, si te hablo en serio¡
Mientras algunos mariconeamos garabatos estilistas y otros son más atroces que el pajarito de Véliz, tu escritura encarada, siempre avizorando de frente, le parte gustosamente el espinazo a la monotonía de todos los silencios cómplices.
Tus Artículos periodísticos, en un mundo gobernado por la estupidez, son un agasajo y una lección muy práctica para el pensamiento comprometido, mas no puedo opinar lo mismo de tus novelas — ni las históricas del españolazo Capitán Alatriste –, exceptuando el dulce y cruel testimonio de Sarajevo que es Territorio Comanche y tu reciente, no menos revelador, El Pintor de Batallas.
¡Joder¡ En igual de haber escrito el coñazo de La Reina del Sur hubieses armado la biografía de Cantinflas.
¿Por qué? No lo sé…
Ahora creo que a mí también se me ocurre cada cosa.
Pero qué importan estos mis desplantes profesorales, si una de tus novias mexicanas — que viene de estar contigo en uno de tus bares predilectos de Madrid –, acaba de ponerme en las manos tus “cojonudos” libros de Artículos: No me Cogeréis Vivo (2001-2006) y Cuando éramos Honrados Mercenarios (2005-2009).
Vamos, no me perderé en preliminares, que lo que deseo es comentar tu excelente escrito sobre los profesores mexicanos — que se incrusta, después de Patente de Corso (1993-1998) y Con ánimo de Ofender (1998-2001), en el nuevo mamotrote de tus reseñas y aciertos — “Maestros y narcos mejicanos” (tu con “j” y yo con “x”), pues — como bien sabes — la memoria es igualmente un puerto de partida que un puerto de llegada y, así como así, en el último ojal va el último botón.
Acabamos de celebrar hace unos meses el 15 de mayo, fecha institucional cuando se celebra — con oficiales borlotes sindicales, derrochadores de oropeles y rifas consoladoras — la templanza y la sabiduría de los mentores.
Como se nos ha hecho patente, el profesorado es el principal responsable de la transmisión del conocimiento en el aula escolar (y no sólo en ella). En él, en ese profesorado de banquillo, recae la respuesta de los niveles de aprendizaje que despliega el educando.
Aunque, como seguro coincidiremos, esto último sea sólo eufemismo.
El contexto social supone y alimenta la diversidad de los intereses así como la diversidad de las ideas, por lo cual será un factor determinante anexo al cualquier rendimiento escolar (así sea la música narca).
Sí, habría que concluir que toda enseñaza genera un aprendizaje significativo, y es significativo también reconocer que alrededor del “aprendizaje” todo genera enseñanza.
Arturo, bien dices en tu artículo: “Se llaman así mismo maestros, y a mucha honra. Quién ha visitado sus modestas escuelas rurales o del extrarradio monstruoso del Deefe sabe hasta qué punto su trabajo es heroico, hasta qué extremo llega su amor por la lengua española de la que tan orgullosos se sienten, y lo respetado que son por la sociedad a la que sirven. Tienen sus cosas, claro. Sus mafias sindicales y demás. Pero eso va en dos direcciones, y casi nunca es malo. Al contrario. Que un millón de maestros se ponga de acuerdo para pelear por ellos y por sus alumnos me parece magnífico. Ojala en España, en vez de héroes solitarios por una parte y abúlicos mercenarios de la tiza por otra, tuviéramos una mafia magistral como ésa, capaz de romperle la cara, metafórica o literalmente, a tanta Logse, a tanta idiotez, a tanto diseño, a tanta pseudocultura paleta y a tanto ministro analfabeto. Pero, en fin. Cada cual tiene lo que merece tener”.
Me acalambra tanta bondad y, a su vez, entiendo que no dejas de inferir que todos tenemos en el buche historias de vergonzosa seducción y desgracia comprometida, de esas donde aparecen plazas en compraventa que involucran señoritas y señorones, así como “maestros” oportunistas oficiando el degradante ritual de ser sólo transmisores de enfermedades pedagógicas, por no hablar de las peyorativas Cajas de Ahorro — otro eufemismo que raya en lo cruel –, pero que cubren el “gasto diario” — no sin daños colaterales, que se traducen en intereses, castigos y sumisiones –, ése que debería aportar económicamente un salario digno de quien se encarga de paliar con la inocente ignorancia y la entelarañada y “malpensante” dejadez de su pueblo.
Sé, como tú lo sabes, de negociaciones de líderes Sindicales que arrebataron la dignidad al alma.
Sé, como tú lo sabes, cómo el magisterio perdió sus funciones y empeño su futuro por un abrillantado plato de lentejuelas.
Sé, como tú lo sabes, cómo la inocencia y la belleza se volvió un tesoro en las explanadas de esos escritorios perturbados y cómo los “lameculos” cercanos lograron accesos a los privilegios del Sistema y el Sindicato… Dos lugares “sagrados” donde se inventan lenguajes que encubren de subterfugios la mancha de la desgracia y la derrota del docente.
Sé cómo mi amiga perdió su confianza, y cómo dejo ir lo suyo mi compañero de torturas. Conozco muy bien la amenaza, el castigo y el crimen. Conozco las espeluznantes historias de los “maestros”, porque fui amamantado en la mascullada placidez coja de sus abecedarios y el arrobo sedentario de sus almas vendidas.
Sé, como tú, Arturo, muchas hechos reales, de dolor y degradación, de vileza y muerte, que los maestros en activo — y en jubilación — saben guardarse muy bien.
No los culpo, yo también justifico — ¿no sé tú? — mis tropelías con la disculpa de ser “humano”.
Y por ello apunto contigo: “lo inmoral, lo censurable, es que el Gobierno permita la pobreza y la injusticia que empuja a la gente a buscarse la vida con el tráfico de drogas, y que tanto alto personaje haya mojado en la salsa”.
¿Y del salario magisterial, ése que vendría a redimir con creces esa “honra” de la que hablas? De ese “canto” de protesta… NADA.

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