Archivo para 19/09/10

19
Sep
10

¿qué es lo que tiene méxico?

¿QUÉ ES LO QUE TIENE MÉXICO?
No sé si sin razón pero sí con corazón

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“¿De qué se ríe el licenciado…?”.
Carlos Monsiváis.

El sábado pasado publiqué en esta Columna, con el título “Matar al Periodista”, lo que será siempre un triste acontecimiento en cualquier hora y lugar del planeta, me refiero al asesinato de Luis Carlos Santiago Orozco, el joven fotógrafo de 21 años que laboraba para El Diario de Juárez.
Ahí comenté, citando al escritor y filósofo británico Peter Kingsley, que en México “tenemos ya todo lo que necesitamos”, pero que “sólo necesitamos que se nos enseñe lo que tenemos”.
No faltó quien, desenfundando la “realidad” — esa arma que se nos pone como “evidencia” en medio de los ojos –, me refutara: «¿Qué carajos tiene México?». «¿Qué nos ofrece este país jodido para que vivamos decentemente en él?».
Así, con la ronda de estos interrogantes, me he quedado dando vueltas en el imaginario de una nación — la mía y la de tus hijos, la de nuestras familias –, reflexionando qué diablos posee mi país, para responderle a este tipo que, no sin razón pero sin corazón, me cuestiona con dureza: «¿Qué mierdas tiene México, cabrón? ».
Y yo le digo, le muestro, le pinto con palabras este paisaje:
Tenemos el futbol, para tener el pretexto de apagar el televisor y abrir un libro.
Porque tenemos los libros de Octavio Paz, Carlos Fuentes y Monsiváis… Y los cuentos Juan José Arreola y José Agustín… Y los poemas de Jaime Sabines, Fernando del Paso y Lauro Acevedo.
Tenemos a los Héroes Nacionales, que me parece bien que realcen sus ficciones, para así cuestionarnos nuestra propia heroicidad y nuestra propia ficción.
Tenemos al Chavo del Ocho, para que por los menos ocho chicas piensen en tener su “chavo”.
Tenemos las telenovelas, para saber de donde surge tu nombre — Esmeralda o Mari Mar — o nuestra propia historia de hadas lujuriosas que no calza con la realidad.
Tenemos el cine de los Hermanos Almada, para saber qué no hacer en las películas, que es como saber lo que no hay que hacer en la realidad.
Tenemos a Juan Gabriel, que puede ser como tú, pero además compone, canta y baila como un dios maravillado.
Tenemos todo un Calendario — ¡Santificado, joder! — para tomar cerveza, vino o tequila, porque aquí todo los días hay un Santo qué celebrar o una fiesta qué organizar.
Tenemos el amor perdido, es decir el gran pretexto para salir a buscarlo…
Tenemos la chequera de Carlos Slim y nuestra pobreza: la posibilidad siempre latente de recuperar lo que indecentemente se nos robó.
Tenemos las tetas Maribel Guardia y el culo de Lorena Herrera, el chocolate de la abuelita y la prensa que no falla en decir boberías todos los días.
Qué de cosas no tenemos…
Pero sobre todo, tenemos el deseo de cambiar, la carne viva en la sal del descontento, esa que dice No a la anestesia de los comerciales, que quieren hacernos creer — repitiéndose treinta veces cada cinco minutos –, que estamos bien, que nada pasa, que nada es posible — mucho menos cambiar la realidad — sino es con su firma y su shampoo.
Y, además, me tienes a mí, que te puedo escuchar. Alguien que — y no te parezca fácil, capullo — puede ofrecerte una respuesta (que no sea la que quieras oír, eso importa poco).

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