Archivo para 20/09/10

20
Sep
10

Águila Torreblanca

ÁGUILA TORREBLANCA
Podría decir hermosa, pero me parece poco…

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“Ya se ha dicho todo, pero no para todos”.
Kart Valentin.

Justa, sólida, representativa…
Podría decir hermosa, pero me parece poco.
Es un Águila territorial, nacionalizada en Ensenada, que nos significa a las vez que nos dignifica.
Es una escultura, de plumaje extraordinario, realizada con la prestancia a título y con el gozo a cuestas, por un escultor amigo de grandes vuelos: Torreblanca.
José Luis Torreblanca, consecuente con sus obras, es originario de donde el arte no posee el temor de enfrentarse a la belleza.
Sí, Águila conmovedora y conmemorativa.
Garras al frente, que se esfuerzan por desenterrar la libertad de la consciencia de quienes la observan y la aprecian.
Fundacional, explica nuestra memoria histórica.
Y, aparte de celebrar con su aterrizaje oficial el Bicentenario y el Centenario, nuestro Palacio Municipal — hogar de todos –, se engalana con su férrea presencia.
Pone a la vista lo mejor de un hombre: el arte que lo habita, el vuelo del símbolo y el aterrizaje de la identidad.
Largos años de estudio, observando lo sistemático en lo urbanístico, para que la postura de esta maravillosa Águila sea funcional al espíritu.
Es exuberante la vitalidad tornasol, que recuerda que la noche le sigue al ocaso del día, así como el vuelo sueña el nido como un refugio…
La instalación que nos ofrece es fruto de una amplia trayectoria meditada, que posee territorio propio en la ciudad: sus otras esculturas viales.
Evocación dilatada, imagen que se sucede a la memoria de la idiosincrasia nacional, logrando que la estética se sume a la ética.
Intenso, como la revisión de sus figuras, el trabajo escultórico de José Luis Torreblanca anuda dimensiones, nos habla de un alegórico montaje de plumas que son más que su suma… o la suma pagada por ellas.
La brillantez de estas alas, sociales como su compromiso, generan un oleaje de satisfacción y orgullo, de diversidad conjuntada en la riqueza de sus matices.
Brindo con la mirada, saludando la correspondencia que hay en el corazón de la obra…
Porque esta correspondencia es una entrega: el Águila Torreblanca, él mismo.

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