Archivo para 28/09/10

28
Sep
10

KEATS / POEMAS

KEATS / POEMAS
Primer premio Andaluz de traducción

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“No nos lamentaremos, antes buscaremos
fuerza en lo que quedo atrás ”.

Wordsworth.

Socio del tiempo, su piedad es abatirlo todo, más si se trata de semidioses de la Literatura…
Hoy ha hecho una excepción.
En una extraña complacencia, el Destino ha sido benigno conmigo.
Ensucio con mis manos de mortal — no con mi alma — el divino libro KEATS / Poemas (Edición bilingüe, inglés-español), que acabo de recibir de la andrógina Madre Patria, España, en la ya memorable versión del maestro Antonio Rivero Taravillo, aquella del Primer Premio Andaluz de Traducción, Granada (Editorial Comares, La Veleta, 2005).
¿Qué podría mascullar Julio Cortázar desde el corazón oscuro de su tumba? ¿Que le soy infiel como una zorra hueca? ¿Que me desfajo en una nueva experiencia y lo traiciono?
Cortázar posee, junto con Jorge Luis Borges, las más entrañables traducciones castellanas sobre algunos poemas y cartas de John Keats.
Además, hay que ver que el poema de Borges sobre la figura del joven bardo anglosajón, es de una dimensión de holanes perlados bajo la luna enramada, la urna helénica y el noble canto del ruiseñor:
“Desde el principio hasta la joven muerte / la terrible belleza te acechaba / como a los otros la propicia suerte / o la adversa (…) oh fugitivo / Fuiste fuego. En la pánica memoria / no eres hoy la ceniza. Eres la gloria” (A John Keats).

De Cortázar hay que valorar la inmensidad de su ensayo “Imagen de John Keats” (Alfaguara, 616 páginas) y su traducción del inglés de “Vida y cartas de John Keats”, de Lord Houghton (Pre-textos, 344 páginas).
Ahora este libro, este cofrecillo de astros musicales y etéreas hojas de libélula griega, que lo mismo comparten la maravilla celeste de la mitología y la legión heráldica de la belleza sumada la verdad, nos hermanan — a dos siglos de distancia — en la misma idea de la vida y la poesía.
“Oh, sí: en el tabernáculo del Gozo / la Melancolía esconde su altar, y tan sólo lo ve quien con la lengua / hace estallar las uvas de la Dicha; / su alma sabrá qué triste es su poder / perdiendo cual trofeo entre sus nubes”.
Se dice fácil, pero es difícil traducir la invisibilidad lúcida de la escurridiza poesía… “traicionar” a la belleza misma.
Como lo escribió Keats: “Aquí yace alguien cuyo nombre fue escrito en el agua”.

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