Archivo para 31 octubre 2010

31
Oct
10

MUERTOS CHIQUITOS

MUERTOS CHIQUITOS
La imaginación vuela, mientras el lápiz traza las alas

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“Cuando se muere la carne, el alma busca su sitio
adentro de una amapola o dentro de un pajarito”.
Violeta Parra.

Como si la niebla fuese un riel de luz, se elevan a un cielo donde el incienso de vainilla, la alegría suave y las campanas dulcemente trémulas, se mezclan con transparentes palabras de bienvenida.
Se dice que van en busca de sus abuelos, por eso ellos siempre echan una flor roja en la mochila y una madera para que se talle una escultura.
Sus hermanitos los extrañan y, junto a las suma y los mapas, los dibujan de angelitos morenos en los cuadernos de la escuela.
La imaginación les vuela cuando el lápiz traza las alas. Les ponen plumas, una sonrisa de luna y unos ojos grandotes en forma de estrella…
Por eso el 1ro de Noviembre se extrañan de que sus padres, dolidos de todo y todo celebrando, los arrean al Camposanto cuando ellos, hojas en la mano, colores rotundos y nobles deseos, esperaban ascender al sueño del infinito en una nube o en un globo…
Cuando llegan al panteón, después de una larga noche de truenos, las mariposas húmedas circundan las tumbitas al ritmo feliz de los trinos de la mañana.
La tierra está fresca y aun existen charcas que reflejan los arco iris del firmamento. El sol aparece como una lejana ballena vestida de amarillo y la galería de astros dejan un lucerito de guardia mientras el mundo amanece.
Un lápida, azúcar de cantera, dice Lupita. Y otra, harina de mármol, Jimena. Y, una más, canela de granito, dice Juanito
Todo se lee en reverencia santa, con un Padre Nuestro por delante y, entre las aves revoloteando, un Ave María.
Así la madre acaricia y besa el ramo antes de sumergirlo en el agua de su amor.
Así el padre se quita el sombrero, lo acuna en el pecho… y, ojos cerrados, corazón abierto, siente como si la vida se estremeciera.

30
Oct
10

DEVOCIONARIO DEL ÁNGEL

DEVOCIONARIO DEL ÁNGEL
El silencio, por su metafísica láctea, sabe a perla

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“El valor de una cosa depende de la forma en que se
aborda mentalmente y no de la cosa en sí misma”.
Jigoro kano.

En un mar de piedra, seco como el alma de quien ha perdido hasta la última gota de amor, el ángel de las cosas bellas escribió un Devocionario con el fuego rosa de su índice izquierdo (porque, si no lo sabías, todos ellos son zurdos):
El silencio, por su metafísica láctea, sabe a perla.
El silencio es primitivo como los amantes.
El silencio es el núcleo que gravita abierto en el ojo de las galaxias.
El silencio, por su transparencia, es duro como un diamante.
El silencio también es una nube que ilumina con su vacío el pulsar de las estrellas.
El silencio posee alas de colores que no se ven cuando aparece el arco iris.
El silencio muerde la boca como una cereza.
El silencio danza un torbellino de llamas pequeñas en el eco del sueño fugitivo de quien despierta.
El silencio sella con su piedra el cielo luminoso de la creencia.
El silencio, si llegas a tocar su ombligo, salta como agua de una pecera y rosas sumergidas.
El silencio, por su mítica, se deja acariciar las encías con la luna de la lengua.
El silencio, como quien persigue una tormenta, es horizontal sólo por un tiempo.
El silencio sirve de ventanal a las muchachas que anidan carbones de nieve en su castidad.
El silencio se besa con el tiempo.
El silencio imagina que teje la luz con diminutos insectos de oro y libélulas persas.
El silencio herido siempre deja su huella de niebla.
El silencio, tesoro oculto del ártico, llora su humedad geométrica entre las horas largas de la lluvia y de la espera.
El silencio, acróbata íntimo, canta suspendido en el brillo de las cucharas.
El silencio, en el camino — un paso sí, un paso no –, va dialogando con el sonido.

29
Oct
10

CÁRCEL DE LIBERTAD
De las responsabilidades ordinarias y cotidianas

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“El Maestro es la campana, el discípulo su eco”.
Proverbio Zen.

En la extensa cárcel de Siberia, recordándole a su especie el viejo Dostoiewski solía mascullar: “El hombre que no se inclina ante nada, no podrá nunca soportar la carga de sí mismo”.
¿Libre de qué?
¿Libre de las responsabilidades ordinarias y cotidianas?
¿Libre de la dependencia de la pareja?
¿Libre de la ansiedad al dinero? Al que nunca se vio como un intermediario sino como un fin.
¿Libre de los hijos y sus crecientes demandas materiales e existenciales? A los que se les instruye para que sufran las mismas ansiedades, engaños y frustraciones que desbarrancaron nuestros propósitos en esta vida…
Estar libre de todo esto basta con ser irresponsable, con no dar respuesta, ni siquiera compasiva ni justificante.
Pobreza de libertad, pues arrastramos aun el infame cadalso de nuestras emociones amaestradas, el eco venenoso inoculado en nuestros sentidos por la rancia y limitada tradición escolástica y social…
Pobreza de libertad, ya que la renuncia sólo ha sido exterior. Sonámbulos exaltados por las pobres religiones, así como las ineficientes políticas de Estado, vociferamos esclavitud hacia los otros, llevándolos a nuestra cárcel invisible, a nuestra prisión metafísica.
Libertad de…
Libertad para…
¿Libre de exigencias? ¿Libres para hacer lo que se quiera?
Estupideces al “hermano sol”, o a la “hermana luna”, pero tan sólo estupideces…
La vida es un infierno de salvadores: Tienes que votar por los negros a favor de los blancos para que los amarillos no le ganen a los rojos… Sino cómo justificar las jugosas partidas económicas en contra del Terrorismo y a favor de revivir el Narco, en estas condiciones de país, luchando contra él.
Engaños astutos, pasión enferma, asexual, sangrienta.
La pasión original debe transformarse en compasión (un asunto de dos o más), en una pasión compartida, útil, poética — si no es así, para qué el misterio de la flor y la oxigenada filosofía de los astros –, pacífica, oceánica, integrante en la bondad y con palpables resultados de paz (no simulados ni inducidos por químicas externas, promocionadas principalmente por el Estado para la inhalación e imbecilidad pública).

28
Oct
10

FIRMIN MOUSE

FIRMIN MOUSE
Un dulce elogio a la lectura

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“No sé por qué me dedico a esto. Si lo supiera,
probablemente no tendría necesidad de hacerlo”.
Paul Auster.

I
LIBRO DE LA VIDA
Leer es la magia de entender lo que antes, desde la austera conformidad de la visión, sólo teníamos la capacidad de contemplar.
¿Cómo se llama eso? ¿Es la mar o el mar? ¿Acaricia con impaciente ardor la llama anaranjada? ¿Hacia dónde avanzan los largos pasos lentos de los días?
Entendemos, por ejemplo, que el mundo está escrito con la caligrafía de la realidad y que bien podemos leer ésta con la contención del raciocinio o el sobrado delito de la imaginación.
En el vasto libro de la vida, la ilustración significa, enseña — mete en signos –, señala. Y todas las tipografías naturales o letras conceptuales que forman los paisajes y las palabras son ilustraciones que guardan tesoros para la comprensión.
Diría Firmin: Para su lectura inevitable.
Cuando un día de sus cien años de soledad, una peste «que causaba amnesia atacó a los habitantes de Macondo — rememora Alberto Manguel –, éstos se dieron cuenta de que el conocimiento del mundo empezaba a escapárseles, y podían olvidar qué era una vaca, qué era un árbol, qué era una casa. El antídoto, descubrieron, radicaba en las palabras. A fin de recordar que significaba para ellos su mundo, escribieron letreros y los colgaron de las bestias y los objetos: “Esto es un árbol”, “Esto es una casa”, “Esta es la vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas para que produzca leche”.»
II
RATÓN DE BIBLIOTECA
No hay una teta libre, sólo queda el confeti desperdigado del corazón la obra maestra de James Joyce, Finnegans Wake…
Pero lo que bien se come bien se lee.
De esa forma Firmin, la rata lectora, descubre que “el mero hecho de masticar y tragar algo, aunque no alimente el cuerpo, nutre los sueños. Y los sueños y la comida son como cualquier otro sueño: puedes vivir de ellos, mientras no te mueras”.
Firmin ve por vez primera la luz en el sótano de una librería en el Boston de los años 60´s, entre el existencialismo Beat y el colorido despliegue Hippie, y ahí aprende a leer devorando las páginas de los clásicos de la literatura: Tolstói, George Eliot, Proust o el Dickenks de Oliver Twist, Henry Miller, Scott Fitzgerald y D. H. Lawrence.
Pero una rata culta es una rata solitaria.
Ninguneado por su familia, pues a él le gustan los libros, busca la amistad de su admirado librero y, válgame la referencia, la de un escritor fracasado.
A medida que Firmin perfecciona un hambre insaciable por los libros, su emoción y sus miedos se vuelven más sutiles, se embellecen tristemente de un sentimiento humano.
Sílabas, palabras, historias conjuntas entre roedores y humanos, que forman un hermoso libro, una cálida narración que se nos acuna entre las manos como un dulce elogio a la lectura.
FIRMIN, de Sam Savage (editorial Seix Barral, Biblioteca Fomentar, 2007), es un homenaje a la literatura, a las interrelaciones del reino animal y el hombre, al arte y placer de leer, a la cultura y a la música de la vida y del alma.
Pueden acudir a Librería TECNILIBROS, con Don Daniel Palacios, y apreciar por ustedes mismos la recomendación sinóptica de la contraportada y creer fielmente en lo que ahí se comenta: “Original, brillante y llena de alegorías, Firmin derrocha humor y tristeza, encanto y añoranza por un mundo que entiende el poder redentor de la literatura, un mundo que se desvanece dejando atrás una rata con un alma creativa, una amistad excepcional y una librería desordenada”.
La gran escritora Rosa Montero agrega: “Firmin ha sido un acontecimiento en mi vida de lectora, uno de esos raros encuentros con un personaje inolvidable. Original, chispeante y profundamente conmovedora, esta aguda fábula sobre la condición humana es un disparo al corazón”.
“Firmin no es un ratoncito humano — afirma Eduardo Mendoza –, sino un ser humano en un cuerpo de rata. Esto lo hace áspero, patético, incómodo, sin la menor concesión al infantilismo y auténticamente poético”.
Pero la que me lanzó enteramente a quedarme con el libro fue la de Rodrigo Fresán, gran amigo de mi otro gran amigo llamado Roberto Bolaño: “Firmin es uno de esos contados libros que parecen haber caído del cielo para sorprendernos y deslumbrarnos. Sombras de Dostoievski y destellos de Vonnegut. Uno nunca volverá a mirar a una rata de igual modo luego de masticar y tragar esta pequeña gran novela”.
III
¿QUIÉN ES SAM SAVAGE?
Observo el semblante de Sam Savage en una conferencia, franqueado por dos chicas hermosas, y no deja de llamarme la atención su saco roído, sus barbas y su largo pelo blanco recogido en una coleta.
Pero más me llama la atención la fotografía que han elegido los editores para la promoción de FIRMIN, que viene en una de las solapas del libro.
No cabe la menor duda, el silencio de la mirada sincera y la profundidad de su alcance hablan de un hombre hecho escritor por mérito propio: con vocación, sufrimiento y amor.
Sam Savage nació en Carolina del Sur y hoy es residente en Madison, Wisconsin, obtuvo el doctorado en Filosofía por la Universidad de Yale, donde fue profesor.
También ha sido mecánico de bicicletas, carpintero, pescador y tipógrafo. FIRMIN, su primera novela, fue publicada por una pequeña editorial de Minneapolis, fuera de los grandes circuitos editoriales. Sin embargo, ha crecido gracias a la recomendación de lectores y libreros, tiene 5 estrellas en Amazon.com y ha obtenido varios premios americanos; ha sido Descubrimiento de la selección de Nuevos Grandes Escritores de Barnes & Noble, Finalista del Premio Descubrimiento Barnes & Noble, Libro destacado del Blog de la Cooperativa Literaria «Read This!», el Book Sense dic y el Book Sense Annual Highlight.
Ha escrito también la novela Top Debut del Library Journal y es nada menos que libro destacado de la Asociación Americana de Libreros. Llamado a convertirse en un símbolo del amor por la lectura, Firmin se publicará próximamente en varios países de Europa y Asia.
¡En Ensenada ya lo podemos encontrar! Leerlo dependerá de usted.

27
Oct
10

LA INVASIÓN DE LA CONCIENCIA 2

LA INVASIÓN DE LA CONCIENCIA II
El escalofrío baila como una daga en la retina

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“Cuando un loco parece completamente sensato, es
ya el momento de ponerle la camisa de fuerza”.
Edgar Allan Poe.

En el capítulo anterior, en el ambiente enrarecido de su conciencia, tomándose la histérica cabeza con las dos manos, la mujer invadida se preguntaba:
–¿Por qué me dices todo eso?
Te ofreceré una pista: en otra vida yo escribía canciones “tontas”, patrióticas, obscenas, divertidas… Fui Anatole France. ¿No te suena? ¿No te dice nada ese nombre? Tú eras una de las lechuguinas o “epilépticas”, que exhibían generosamente las piernas y el escote, que se contoneaban provocativamente, abusando de todo un arsenal de muecas y de mañas. No has cambiado mucho, aun guardas el porte teatral de una inmoralizada.
–No te capto, no te entiendo; dame más datos, por favor…
A veces un loco, a veces un sabio, a veces poseído por un esplendor real; a veces errante, a veces inerte como un caballo bajo el agua, a veces con una expresión benigna; a veces venerado, a veces insultado, a veces desconocido… Otras, como ahora, sólo el perceptible temblor de una voz en la conciencia.
¿Cuánto tiempo debo de durar despierta?
No quiero matarte y que el sueño salga por tu boca como una densa ola de sangre y manche de abstracción tus sábanas. Para que eso no suceda, no le eches más azúcar al café. Las condiciones de humedad del clima no son normales y eso te provocará una somnolencia inhabitual y te llevará al sueño: ahí te estoy esperado. Si cierras los labios de tus ojos, encontrarás la abierta colmena del infierno.
¿Por qué tanta saña en tus palabras?
No es saña, es la miel de la sangre que vibra sus cristales al paladar. El lenguaje que desprecias, porque no hay en él la “moda” y la “ganga” que consuelan a tu corazón con el eco sediento de la mercadería… ¡No te cierres a la luz, ten cuidado! La sombra concentra menos oxigeno que la realidad especulativa de los fotones. Mantente despierta, haz un esfuerzo mayor… ¡Inténtalo!
–Se me cierran los ojos…
No te venzas. No reimprimas tu tragedia una vez más. No muevas mi mano al desafío. ¡Levanta la cara! Busca en las pútridas nieblas de la conciencia los duros hilos de mi voz, las islas de resonancia que dejan mis palabras… ¡Arma ahí el simulacro de una pirámide, y mantenla imantada entre tu mirada, en la frente, hacia fuera!
–Nooo pueedo…
No hagas más grave esta cadena tejida de aullidos, odios y venganzas, de adulterios, incestos y asesinatos inútiles. ¡Escapa de la sombra paralizante, párate, alza tu mirada al cielo neurótico de tus ángeles ineficientes!
–Nooo…
Demonios, estás afilando mi hacha, barajando tu final a cada parpadeo. No quiero matarte, abre los ojos: ¡Despierta! Salta de la cama y encamínate a un lugar seguro; no busques nada, sólo escúchame: primero abre la puerta, con cuidado, luego ve a la cocina… (Pasar al Capítulo I, del día de ayer).

26
Oct
10

LA INVASIÓN DE LA CONCIENCIA 1

LA INVASIÓN DE LA CONCIENCIA I
Por favor, no cierres los ojos…

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“El relámpago del nacimiento posee la extrañísima
propiedad de no extinguirse una vez que ha brillado”.
Peter Sloterdijk.

No quiero matarte, abre los ojos: ¡Despierta! Salta de la cama y encamínate a un lugar seguro; no busques nada, sólo escúchame: primero abre la puerta, con cuidado, luego ve a la cocina. Ahí prepárate un café, cargado, negro, hipnótico… Y no vuelvas a dormirte; por hoy no vuelvas a dormirte: en el sueño te estaré esperando, y eso no es bueno.
No tiembles. Permite, sorbo a sorbo, que el tiempo realice su delicada función de anestesista, que discurra su aguja como una serpiente de suero invisible en la principal vena de la realidad… ¡No cierres los ojos, no! En esa oscuridad roja podría aparecer y…
–¿Qué quieres de mí?
Estando despierta no corres ningún peligro. De momento sólo podrás oír mi voz. Y ten muy presente lo siguiente: no debería estarte ayudando. No lo mereces. Más adelante te quedará claro por qué.
–¿Quién eres?
Eso no tiene importancia. Lo que debes hacer es no dejarte vencer por el sueño. Si te distraes y logro penetrar de nuevo a la perversa bruma onírica, te aseguro que todo acabará mal, como en otras épocas… La última vez fue un desagradable y libidinoso baño de sangre. ¿No lo recuerdas? Deberías de ver el escalofrío que te baila como una daga en la retina. ¿Quieres tú que esto suceda de nuevo?
–¿No sé de qué me hablas?
Sí, te creo, no te alarmes. Sé que una vez más el nacimiento te afectó la memoria espiritual. A la mayoría de personas como tú les sucede: renacer les genera amnesia y se olvidan del lugar de donde vienen y de lo que hicieron en su oportunidad de vida pasada. Escucha: el hecho de que no lo recuerdes no significa que eso no sucedió.
–¡Cállate, me estás volviendo loca!
Siempre fuiste una persona débil, creyendo ser la mujer ideal: maniaca, fría, predadora, loca. La de los psicodramas seductores, experta en problemas ajenos, la vieja damisela que se colgó la envenenada flor de los celos como un arma ante la inseguridad del amor que no daba ni recibía. Ambiciosa y sin compasión, atormentada siempre de ansias violentas… De pulsaciones y deseos subconscientes de morir estrangulada y maldiciendo…
–¿Por qué me dices todo eso? (Continuará).

25
Oct
10

EL SOL DEL TRABAJO

EL SOL DEL TRABAJO
Luego estás demasiado cansado como para ser libre

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“Las películas no me hacen justicia. Ninguna
cámara puede captar mi belleza interior”.
Groucho Marx.

Esta mañana el canto de los perros me parece melodioso, cuando todos los días oigo ladrar hasta a los pinches pájaros.
Abro el Cuaderno de los Sueños, apunto — polizones del insomnio — unos versos de Marcel Conche que se infiltraron en el teatro de mi noche: “Necesito verte tanto como el hambriento necesita pan, el desierto agua, la herida un vendaje, y como la noche profunda del universo necesita de la luz pálida que cae del firmamento”.
Luego, poniéndole dos cucharaditas de naranja al café, desperezo las ansias… Y, como viejo león de circo, bostezo y concluyo que la belleza es sólo para los que la saben apreciar.
Si no estoy leyendo o escribiendo, que me busquen en la cocina, ese territorio neutral donde todo mi interés se vuelve candor.
Me quedo, como buscando la fotosíntesis, en la ventana.
Al despejarse un poco las nubes, lo único que veo es una maldición caritativa: el Sol del trabajo.
Paso del disgusto imaginario a la realidad posible.
Sí, a veces las cosas no son malas ni son buenas, sólo poseen otros méritos.
Pero perdonen si les hablo de Arte.
En este tiempo que es tan difícil la ternura, sólo pido que la verdad tome su lugar.
La belleza moral de ciertas negaciones. La influencia benéfica de un auténtico, fundamental y profundo pensamiento filosófico. La irresponsabilidad de ser uno mismo.

La lloviznita prosigue. Yo me consiento y me digo: No vayas a trabajar, luego estás demasiado cansado como para ser libre.
Por eso, cobija a cuadros para el alma y caldo de pollo para el cuerpo — es decir, suplementos literarios de por medio –, hoy me quedo en casa, la maravillosa caverna de los libros.
Y esta mañana el canto de los perros me parece melodioso, cuando regularmente todos los días oigo ladrar hasta a los pinches pájaros.