Archivo para 19/10/10

19
Oct
10

JORNADA SEMIPEDAGÓGICA

JORNADA SEMIPEDAGÓGICA
Ante la vigilancia de una sociedad descontenta

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“El compromiso sería una palabra hueca, una abstracción, si no involucra la decisión lúcida y profunda de quien lo asume”.
Paulo Freire.

¿En verdad, necesitan “cursos” los profesores? ¿Necesitan hacinarse, como las reses o los borregos, en un salón que no los acoge — porque ni siquiera se encuentra previsto para que todos quepan — y así atender por unas cuantas horas el discurso unilateral de un mono que parlotea sobre las bendiciones de la Reforma?
¿Hasta qué punto es aceptable suspender clases, para dogmatizar pedagógicamente a los docentes? ¿Por qué las autoridades se niegan a transparentar estas reiterantes prácticas inútiles? ¿Por qué no ofrecen a la ciudadanía una justificación coherente, válida, sostenible, que “administrativamente” no sea nociva pare el maestro que es el que está ante el vigilante rostro de una sociedad cansada, harta, atropellada en sus derechos a la Educación?
Desde este punto de vista administrativo, que más que rector parece “chuecor”, la percepción está torcida, tan torcida como la espiral de los cuadernos viejos. Al Sistema Educativo Estatal (SEE), Delegación Ensenada, le vendría bien reflexionar y, a la vez, rectificar, porque en el soberbio cumplimiento de un Calendario autoriza nuevos ausentismos cuando viene de tanta “jodida faltadera”, como dijo Doña Angélica Clemencia del Niño Caído, viuda de Torres.
Y, por si lo anterior no fuera poco, la crítica está al orden del día y esta misma mañana declara la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, quien promueve el Examen ENLACE), que la culpa del fracaso de la Educación en México la tienen los mismísimos profesores, incapaces de tener competencias internacionales con sus alumnos.
En estos términos, la esperanza parece difícil; y no sólo para el mismo concepto pedagógico de Educación en sí, sino para quienes llevan esa labor sobre sus hombros, clase a clase, alumno por alumno, día tras día… Es decir, el profesor que realmente vive lo que enseña, enseñando a sus alumnos a vivir.
¿Y los Directores? Ciegos, no saben lo que hacen sino lo que les indican: van sin ver, obedeciendo intereses ajenos a la lealtad de la propia existencia.

Anuncios