Archivo para 23/10/10

23
Oct
10

EDUCACIÓN Y DIMENSIÓN HUMANA

EDUCACIÓN Y DIMENSIÓN HUMANA
Seres para cualquier presente, seres en el que cualquier otro puede confiar y respetar

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“A los políticos y a los pañales hay que cambiarlos seguido… y por las mismas razones”.
George Bernard Shaw.

Se podrá aprender mucha Ciencia pero no para lo que vamos a ser o hacer después, sino para ver el mundo en que vivimos, para hacernos responsables de lo que hacemos en nuestro entorno. Se debe asegurar la formación humana y no técnica del joven, aunque ello se logre a través del aprendizaje técnico. Se trata de Educar seres humanos para cualquier presente, seres en el que cualquier otro ser humano puede confiar y respetar, seres capaces de pensarlo todo y hacer lo que se requiera como un acto responsable desde su conciencia social. Esto obliga a mirar a niños y niñas permanentemente como seres legítimos en su totalidad y no como un tránsito, a través de la educación fuera de la Dimensión Humana, hacia la adultez.
Podemos señalar que se pierde rápidamente también la Dimensión Humana de la Educación cuando no se da la relación emocional entre el profesor y el alumno dentro del aula y en los campos de interacción social. Ello disminuye la calidad de la Educación en detrimento de la convivencia social. Se agrega además que lo que vamos a ser y hacer va a surgir de los deseos de la emoción que hemos desarrollados en el ambiente en que nos hayamos formado. Por ello es necesario crear una nueva dinámica comunicacional humana profesor-alumno basada en el respeto por sí mismo y en la aceptación del otro como persona en un escenario de profunda conciencia social (política) y ecológica.
En esta perspectiva, los cuidados del profesor o profesora en su relación con los niños y jóvenes no serán tanto esperar determinados resultados educacionales, sino en respetar su legitimidad en el propio proceso de aprendizaje. Los alumnos tienen que aprender para ver el mundo en que viven y para hacerse responsable de lo que hacen en el mundo natural. Lo que ellos harán nacerá precisamente de esta emoción en la cual han crecido.
La recuperación del marco relacional alumno-profesor es el lugar justo para crear las condiciones que permita a niños y jóvenes profundizar su reflexión sobre el mundo y sus capacidades de operar en él, de manera que puedan transformarlo en coherencia con su entorno natural y social al cual pertenecen, es decir, con conciencia social y respeto a la naturaleza. Se debe señalar también que es en la relación profesor-alumno donde se transforman los educandos porque ellos aprenden en el vivir con su profesor y sus coherencias, se educan en el convivir con los profesores y, de acuerdo como sea esa convivencia, su modo de vida se hace cada vez más congruente con el de los instructores o trasmisores de conocimientos. Ello es así porque el aprender sucede como un proceso continuo y recíproco, como una transformación de las coherencias estructurales de los que conviven en el convivir del mundo que siempre se está viviendo. Por ello hay que rescatar el respeto por el ser tanto de alumnos como de los profesores.
La Educación no puede ser un saber en el vivir aliterado (de ficción repetitiva y ciencia insistente) de un mundo ajeno a los alumnos y sus convivencias sociales. La Educación debe ser la conquista de saberes en el vivir cotidiano de los alumnos, debe ser adecuado a su vivir. La educación está obligada a permitir a los alumnos y alumnas llegar a ser seres humanos a través de la adquisición de las habilidades operacionales que son necesarias en el dominio particular de existencia en que los alumnos son seres humanos. Esta forma de Educar es lo que permite que profesores y alumnos reflexionen sobre el quehacer de cada uno, pudiendo entonces intentar cambiar el mundo respetándose a sí mismo y al otro. Así los alumnos aprenden a conocer y a respetar su entorno –campo, montaña, ciudad, bosque o mar– y no a negarlo o destruirlo, y este aprendizaje se da en el respeto de sí, del otro y lo otro, entonces los alumnos pueden aprender cualquier cosa.
La Educación está relacionada con el alma, con el espíritu o, dicho de otra manera, con el espacio psíquico que viven los alumnos. La Educación debe propender a la expansión de la conciencia de los alumnos, de pertenecer a entornos muchos más amplios que el mundo relacional y particular en el que viven. Se debe buscar que los jóvenes vivan su vida desarrollando una conciencia desplegada, sin límites, en unidad con el todo, con visión y sensibilidad amplia, sin amarras al estrecho mundo particular, haciéndose con ello visionarios, viendo donde antes no veían.
La Educación debe abandonar el estímulo a la competencia entre los alumnos, porque ello fortalece la negación de sí mismo y el desprecio por los demás. La competencia justifica ventajas y privilegios, da una noción engañosa de progreso que se basa en la derrota y aniquilamiento del otro, limita la mirada responsable hacia la comunidad que sustenta a niños, jóvenes y adultos, invita a la apropiación de lo que corresponde a todos, a la explotación del mundo natural y su desconocimiento, estimula la envidia y disminuye el respeto por si mismo, el otro y el mundo creado por ese otro y, en fin, destruye la coexistencia armónica de los humanos con su entorno natural y social opacando su comprensión e inhibiendo su participación responsable y en plena libertad a ser co-creadores de un mundo armonioso y bello desde su conocimiento y respeto sin pretensiones de dominarlo.

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