Archivo para 31 enero 2011

31
Ene
11

QUE LA CARICATURA OS UNA

QUE LA CARICATURA OS UNA
A Adrián Osuna Osuna

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“El mundo sería mucho más pacífico si todos fuéramos ateos”.
José Saramago.

Ser tocado por la cortesía de un dibujante, sobre todo si éste posee un sólido cartel político, es siempre un privilegio.
Y si esta bienandanza, en el arte siempre desobediente del periodismo, no tiene remedio, pues qué mejor que nuestras convicciones nos vuelvan hacia un mismo destino: ajustar la realidad ante las miopías procuradas y otros delincuencias.
Más que nadie, los lectores de El Vigía esperan de su cartonista el trazo crítico; se desvelan por ver el retrato a tinta del funcionario en turno montado en su caballada de torpezas o el paisaje desastroso que emana de las acciones, regularmente equívocas o desacertadas, de la política actual.
No es que lo quieran así, pero a veces la sonrisa cómplice sobre la tragedia humana devela más verdades que el ojo más ávido, que no el más avizor.
La pobreza es una humillación y, condicionados como estamos, siempre rehuimos de la humillación.
Quizá negando, quizá fingiendo, quizá aparentando, o quizá sonriendo, como regularmente lo hacemos todo los días con sus oportunas colaboraciones a este diario.
Nacido para ser crítico, para cuestionar el orden establecido, el cartonista político sigue la franca línea de la ironía y, exagerando gestos, poses o tribulaciones, precisa la caricatura que desenmascara lo que realmente somos.
Es como decir, que la indagación de la identidad de uno termina por ser el espejo de grafito donde muchos se reflejan.
En mi caso particular, celebro estar ahí y, a la vez, no encontrarme alejado del sombrero ni la capa de mi Maestro Juan José Arreola — de él es el maravilloso librito de La Palabra Educación –, quien gustoso habría sonreído ante tal escaramuza de ingenio y creatividad: ¡Letras como globos! ¡Y los niños, en movimiento perpetuo, listos para recibir el oro edificante del vuelo educativo!
En la noble naturaleza de cada rasgo, de cada adusta pronunciación de tinta, de cada acomodo lineal, de cada diseminada actitud de gestos, se podría decir que se encuentra el origen de nuestro total reconocimiento.

Anuncios
30
Ene
11

AJA-E

AJA-E
Expo Arte Joven 2011

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“La cultura ayuda a un pueblo a luchar con las palabras antes que con las armas”.
Gugliermo Ferrero.

La Asociación de Jóvenes Artistas de Ensenada, mejor conocida en sus siglas AJA-E, es una asociación autónoma y libre interesada en promover el arte como forma de expresión y comunicación social.
Y, precisamente el día de hoy, lunes 31 de enero, a las 9:00 a.m., en el lobby del Nuevo Palacio Municipal, será la inauguración de la “Expo Arte Joven 2011”, en la que participarán artistas de entre 13 y 29 años, en las disciplinas de Pintura, Fotografía, Dibujo, Diseño Gráfico, Caricatura y Grabado.
Exquisita y documentada, con la capacidad de proponer nuevos proyectos que transformen a Ensenada en una sociedad mejor, su búsqueda de espacios alternativos encuentra ahora un valioso cruce de ruta, el lobby del Nuevo Palacio Municipal, lugar donde podremos apreciar el talento y la creatividad de estos jóvenes artistas.
«La obra que yo desarrollé — me relata Eduardo Castro Guevara, estudiante de Ciencias, periodista y fotógrafo del colectivo — habla sobre la militarización de nuestra cultura, establecida por dirigentes gubernamentales con poca visión para el país. Considero que se ha invertido mucho dinero, esfuerzo, tiempo, vidas y demás recursos en esta “guerra contra el narco”, ignorando otras opciones, como la Educación, que pudieran mitigar de manera más eficiente esta problemática social.
«Digo esto, por que yo no veo que el gobierno invierta lo suficiente en una educación integral ni en infraestructura, ni programas de recreación sana para los jóvenes mexicanos. Por esto, la sociedad pierde demasiado capital juvenil en las líneas frontales contra el crimen organizado, entre otras cosas, y desperdicia el enorme potencial del “boom” demográfico de nuestra generación. Ese es el principal motivo de la obra fotográfica que estoy presentando».
Observo y escucho. Hay sustento en el pensamiento ético. Y las imágenes de Eduardo Castro Guevara narran algo — quizá sea su talento extraordinario –, que hace pensar que lo familiar parezca increíble.
¡Enhorabuena! Si anda por el rumbo de Centro de Gobierno o Palacio, no deje de admirar el esfuerzo y el acierto de AJA-E.

29
Ene
11

UN CUENTITO EN BLUE

UN CUENTITO EN BLUE
El naufragar me es dulce en este mar…

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“E il naufragar m’é dolce in questo mare”.
Leopardi.
Siendo un niño, Orlando Siri se despojó de los zapatos y corrió sobre la arena caliente hacia la espuma que tejía en la orilla el gran azul.
Se paró, jadeante, con lo ojos como plato, frente a la inmensidad viva que le había platicado su padre.
Por más que lo intentó, no pudo contener sus ganas crecientes de hundirse en la frescura que le anunciaba el reiterante vaivén de los brillos.
Y, así como así, primero la punta del dedo — disolviendo la arena –, luego el pie entero, más adelante la cintura, pasito a pasito, se dejó llevar…
Cuando lo rescataron, estilando entre las algas, platicó emocionado que las sirenas le acariciaban el cuerpo, en plenitud de ánimos, entre sonrisas, burbujas y palabras que no entendía.
Orlando salió del prestigiado Conservatorio de la ciudad, contando apenas con 22 años. Conservó su característica delgadez que, melancólica y transparente, se dejaba ver entre la sombra de los árboles acompañada por una prominente carrera de compositor.
Habían quedado atrás los días de su infancia y ahora cargaba con un portafolio repleto de partituras emborronadas.
— Jamás olvido esas horas de gracia, por un momento trágicas, de aquella playa — me comentaba, cuando ocasionalmente pasaba a saludarlo en el Bar Egeo, su lugar de lectura, cavilación y descanso.
Y se preguntaba, volteando los ojos hacia el techo, recordando la luz de las olas sobre su cabeza, si todavía le quedaría alguna lágrima de aquellas aguas.
Tenía prohibidísimo bajar a la mar…
“La mar hipnotiza a los débiles de espíritu”, le había increpado repetidas veces, después de aquella irresponsabilidad temprana, la cólera de su padre.
— El mar hipnotiza a los débiles de espíritu — vociferaba impetuoso ante mí, con su trago agitado por la batuta de su mano –. Se los traga a las profundidades de su vientre y sólo los devuelve días después con la cara comida por los peces. ¡Salud!
— Salud…
Pero él sabía que no era cierto.
Paso los tardes parado frente a la inmensidad del azul, el reiterante vaivén de los brillos no parece tener fin y de su cuerpo aun nada.

28
Ene
11

EL LIBRO

EL LIBRO
Un dulce elogio a la lectura

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“No sé por qué me dedico a esto. Si lo supiera,
probablemente no tendría necesidad de hacerlo”.
Paul Auster.

Leer es la magia de entender lo que antes, desde la austera conformidad de la visión, sólo teníamos la capacidad de contemplar.
¿Cómo se llama eso? ¿Es la mar o el mar? ¿Acaricia con impaciente ardor la llama anaranjada? ¿Hacia dónde avanzan los largos pasos lentos de los días?
Entendemos, por ejemplo, que el mundo está escrito con la caligrafía de la realidad y que bien podemos leer ésta con la contención del raciocinio o el sobrado delito de la imaginación.
En el vasto libro de la vida, la ilustración significa, enseña — mete en signos –, señala. Y todas las tipografías naturales o letras conceptuales que forman los paisajes y las palabras son ilustraciones que guardan tesoros para la comprensión.
Cuando un día de sus cien años de soledad, una peste «que causaba amnesia atacó a los habitantes de Macondo — rememora Alberto Manguel –, éstos se dieron cuenta de que el conocimiento del mundo empezaba a escapárseles, y podían olvidar qué era una vaca, qué era un árbol, qué era una casa. El antídoto, descubrieron, radicaba en las palabras. A fin de recordar que significaba para ellos su mundo, escribieron letreros y los colgaron de las bestias y los objetos: “Esto es un árbol”, “Esto es una casa”, “Esta es la vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas para que produzca leche”.»
Comentaba el poeta Edward Thomas a su amigo Gordon Bottomley: “Este mundo es magnífico y ojala supiera cómo obtener en él 200 libros al año”. Esta interrogante me ha acompañado por décadas, y cada vez que la traigo a la memoria me recuerdo lo siguiente:
Si soy un lector, un lector sumamente voraz, ¿cómo hacerle para conseguir mi necesaria ración libresca? No cualquier libro, sino los libros que deseo leer… Bueno, desde hace treinta años, quincena tras quincena, solicito libros a diversas partes del mundo y, en mi “auditoria de principios”, es en lo mejor que he invertido mi salario de profesor, una manera fiel de devolverle su enseñaza.

27
Ene
11

BREVE HISTORIA DE LA EDUCACIÓN

BREVE HISTORIA DE LA EDUCACIÓN
No soy un maestro disfrazado de poeta

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“La educación consiste en dirigir los sentimientos
de placer y dolor hacia el orden ético”.
Aristóteles.

No soy Sócrates, pariendo sabiduría.
No soy Aristóteles, enseñando al joven Alejandro a conquistarse a sí mismo.
No soy Hipatia, resguardando en el pecho las matemáticas y la astronomía.
No soy Voltaire, desechando la servidumbre teológica para purificar el pensamiento.
No soy Rousseau, señalando en la familia el origen de la desigualdad.
No soy Descartes, existiendo por método.
No soy Makarenko, desentrañando las claves para dejar de ser una sociedad esclavista
No soy Alain, geómetra moral de los hombres y las estrellas.
No soy Krishnamurti, renunciando a la mística para construir la libertad en las escuelas.
No soy Jean Piaget, paseando de la mano de la psicología.
No soy Neill, de vacaciones en Summerhill.
No soy Bertrand Russell, defendiendo el espíritu del niño en los tribunales.
No soy Paulo Freire, abanderando la pedagogía con la esperanza.
No soy Iván Illich, poniendo a temblar al Sistema a fuerza de convicciones.
No soy madame Freinet, con la mirada inteligente y ofreciendo la palabra a los alumnos.
No soy Raoul Vaneigeim, diciendo que la escuela es siempre mejor que la mierda.
No soy Edgar Morin, ordenando la mente en el aprendizaje.

No soy Daniel Pennac, leyendo la realidad como una novela.
No soy un Político de la Secretaría haciendo que las mentiras suenen como verdades.
No soy un maestro disfrazado de poeta.
Soy sólo un ciudadano, como tú o como aquel, capoteando — más como la vida me dio a entender y menos como estos pedagogos me legaron — los embates de la existencia y observando con tristeza la agonía en los ojos de la Educación.

26
Ene
11

VUELVO A VASCONCELOS

VUELVO A VASCONCELOS
La homérica América

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“La humanidad es la inmortalidad del hombre mortal”.
L. Börne.
José Vasconcelos, John Reed, Octavio Paz…
El silencio es un clásico del tiempo; el silencio fértil, el que inaugura la palabra para su lectura.
Vuelvo a Vasconcelos, digo, porque su idioma es, sobre todo, el del espíritu de mi raza: la cósmica, la mestiza.
Tantas veces citado, con esmero y precisión, para contextualizar los discursos sobre lo que los alumnos y los maestros deben leer.
La obligatoriedad homérica de su Ulises Criollo, que hace de América una gran balsa continental que, navegando autobiográficamente, encuentra sus orígenes.
Leo al hombre de letras, al intelectual comprometido, al político que no niega su memoria emocional. Al licenciado y al educador, al de la contienda electoral y, claro está, al de los muchos libros para la nación: al artista y al humanista.
Voy de viaje en el latido de la Patria y surco por el corazón del trópico; diástole y sístole de luz y más luz: “La raza que conquiste los trópicos — profetiza su encono vanguardista — dominará el futuro”.
Palabras que, a pesar de los pesares, enorgullecen la grandeza de nuestra estirpe.
Y en lo que viene, siempre el plumaje del sol.
Así el dolor del mundo: sólo su nombre en las fachadas de las escuelas (pocas rurales). Ya no hay chivos ni golondrinas, y el trigo se vendió a muy bajo precio.
Fantasma en la atmósfera de un siglo acabado, su fuego se constriñe como cuando algo se mancilla con la necedad equivocada.
¿Qué ha sido de la realidad forjada por el progreso de sus sueños? ¿Dónde está el cielo de Valeria-Antonieta? ¿Cómo fue que se nos perdió lo ya ganado?
Por suerte, para el Ateneo de la Juventud y otros interesados en la prosperidad de la Condición Humana, son ahora sus libros la esencia de su ausencia.

25
Ene
11

SABER LEER

SABER LEER
Para aprender, leer; para discutir, saber

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“Yo leo, como la llama lee la madera”.
Alfred Döblin.

Saber leer, sobre todo, para que el leer sea un saber, además de un placer.
Porque una cosa es alfabetizar, con la “Reforma” implementada — observando sus terribles e inexplicables cargas de rezago en Segundo Año — y, muy otra, que los niños sepan leer “para aprender todo lo demás”.
Ahora que Alonso Lujambio, titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), anda en campaña y, a su manera, promueve los asuntos de la “Lectura”, bien le vendría acercarse al Estado de Baja California, constatar los “beneficios” del Programa Nacional de Lectura (PNL), y… veamos si le quedan ganas de seguir “cacareando” demagógicamente logros en la materia.
Por eso digo: para aprender, leer; para discutir, saber.
Inexplicable, pero cierto: la historia de la lectura en el país es la crónica de un arte que, a pesar de los pesares, se niega rotundamente a morir…
“Que los lectores sean pocos — advierte Alberto Manguel –, que lean mal, que confundan propaganda con literatura importa menos que el arte de leer continúe, la más de las veces, a ayudarnos a ser un poco más felices y un poco menos idiotas”.
Y aquí recuerdo bien la argumentada reflexión de José Vasconcelos, primer Secretario de Educación en México e incansable impulsor de la campaña “Clásicos Universales” en las escuelas del país: “La escuela libresca es deficiente, pero una escuela que reemplaza el libro con el útil (escolar) condena a la mayoría de la especie a no conocer jamás el mundo de las ideas. La vida, al fin y al cabo, obliga a la mayoría a usar las manos y enseña a usarlas, pero el uso de los libros únicamente la escuela puede darlo”.
¿Ideas… que nos enriquezcan, para que no seamos sólo mano(s) de obra barata? ¡Diablos, que alguien del Sistema Educativo Estatal (SEE), ahorrándose el menosprecio, escuche!
Bueno, dejo de clamar en el desierto. Y continúo con mi orden clásico, para ya cerrar la exposición con esta sentencia: más allá de la obligatoriedad de la alfabetización, la “Lectura” cabe en la Educación, siempre y cuando, como quería Platón, demuestre “que no sólo proporciona placer sino también sabiduría”.