Archivo para 30/03/11

30
Mar
11

LA BARCAZA CÓSMICA

LA BARCAZA CÓSMICA
El amor hay que hacerlo, no prometerlo

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“Se trata de vivir mejor, no de alcanzar el Paraíso”.
Fernando Savater.

Nuestras miradas se cruzaron y coincidieron un instante, la sonrisa se dibujó en los labios y los ojos crearon, en las pasajeras nubes del silencio, el diálogo perfecto.
Como queriendo estigmatizar el ambiente y seducir el alma, leía y luego escribía algunos apuntes sueltos de las confesiones griegas de Niko Kazantzakis: “Nuevas generaciones marchan sobre los cadáveres de los padres, prosiguen la obra por encima del abismo, se esfuerzan por domesticar es misterio salvaje, arando un campo, besando a una mujer, estudiando una piedra, un animal o una idea”.
Yo te decía, exilio de arena de por medio: “Es ilícito, por ejemplo, buscar el éxito en sí mismo vendiendo a puteadas de lápiz lo falso de la Patria o publicando un pasquín de literatura aparente…
— O, por decirlo claro: perjudicando al prójimo de cualquier manera.
Sumergía la mano en la mar, estudiaba el vórtice de un cúmulo de estrella y continuaba: “Es probable la obstinación en uno de seguir una vocación que no aporta ganancia, y más cuando se considera pecaminoso retirarse del mundo para dedicarse a la contemplación. Pero lícita y aun digna de encomio la vía de quien se dedique a meditar y a lograr la sabiduría, siempre que no considere que la sociedad debe alimentarle: porque la sabiduría es también una mercancía y puede y debe ser intercambiada”.
“¿Eres creyente?”, preguntaste, mientras las gaviotas alzaban vuelo en el nado de la barcaza.
Y yo: «Dejando de lado a los creacionistas que leen la Biblia de manera textual, soy como los pocos creyentes moderados que interpretan algunos “milagros” como algo metafórico; una “manera de hablar”. La separación de las aguas del Jordán pudo resultar de algún evento geológico, y la multiplicación de panes y peces — por ejemplo — no hace falta tomársela al pie de la letra; posiblemente no sucedió nada sobrenatural. Lo importante de verdad son las enseñanzas que contienen».
Y tú: “¿Y el amor?”.
Y de nuevo yo: “Decir el amor es no serlo en este preciso acto de decir. El amor hay que hacerlo, no prometerlo”.

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