13
Nov
11

LA CAPACIDAD DE LA ARROGANCIA
Ahí donde todos callan se pudren ya las quejas

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“La gran ventaja de la ignorancia es que permite
de vez en cuando la alegría del descubrimiento”.
Antonio Muñoz Molina.

Lo único que sé es que la arrogancia debe de estar a la altura de la capacidad.
Así, a las pruebas me remito.
Quienes se conforman con la normalidad a medias, le otorgan a la mentira el privilegio de interpretar la realidad de acuerdo al vacío de su propia comodidad.
Es decir, a través de la neutralidad obscena que es lo “políticamente correcto”.
Porque es muy cómodo guardar silencio.
Porque es muy cómodo ver el desastre educativo y no hacer nada.
Porque es muy cómodo no pensar (y actuar a lo pendejo).
Si el magisterio toma por verdad lo que es sólo una ilusión, hay que abrirles los ojos y atentar contra esa especie de “fe”, esa especie de credulidad ociosa – ¿qué otra cosa es el fatuo fulgor de sus estadísticas – que hace a los administrativos sentirse “técnicos”, pedagógicos y capaces, además de mantenerse tranquilos (robándonos el tiempo para ajustar sus carpetas de ascenso y promoción en Carrera Magisterial).
La educación no es asunto de ellos, sino de quien adentro del aula le hace generar un impacto.
Ellos sólo son administradores, profesores que abandonaron el escenario – como los que dicen representarnos sindicalmente –, enclenques con astucia que desertaron enfrentar, de cara a la realidad, la problemática educativa.
Ellos no van a esta guerra, ellos no disparan contra la ignominia y la ignorancia, ellos se quedan cómodamente en los escritorios a gestionar las municiones de una batalla donde no están de cuerpo presente: ¡Por lo menos háganlo a la altura de las circunstancias! Y las circunstancias exigen capacidad y creatividad, no sólo la ligereza petulante de ser juez y parte.
Sí, sé que confían que Enlace (Evaluación Nacional de Logro Académico en Centros Escolares) nos sacará del atolladero. Sí, sé que se bajaron los pantalones y se pusieron la camiseta, que la “ley de ordenanza debida” – el organigrama en cascada con el cual se rige la estructura del Sistema Educativo Estatal — les obliga a confundir la belleza con la verdad, lo feo con lo ineficiente…
Todo éso lo sé, porque conozco el imaginario burgués, porque he leído – leer es lo único que me garantiza amanecer menos idiota cada mañana – y no olvido que vivo en un sociedad de consumo, regida por el Banco Monetario Internacional.
Occidental y “platónico”, el SEE no acepta críticas. Que no las acepte, sólo que recuerde que ahí donde todos callan… se pudren ya las quejas.
Mi gremio apesta.

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