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20
Nov
11

ADIÓS A CLARIDAD Y CORTESÍA

ADIÓS A CLARIDAD Y CORTESÍA
El único diarismo permitido será lograr sobrevivir

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“Una verdad normal para hombres que mienten”.
W.H. Auden
Lo decía el maestro Ortega y Gasset: “La claridad es la cortesía del filósofo”.
No soy filósofo, pero iniciaré por las obviedades: mi “claridad” llama a las cosas por su nombre y al hacerlo pierde “cortesía”.
La columna no va más y hasta ahí me permito abundar sobre el trasfondo del tema.
689 fue el número de columnas publicadas en la edición diaria de El Vigía – algunas malas y otras peores, pero muchas de ellas patrocinadas por la gloria del estilo y la bendición de la oportunidad — con el nombre irónico de Claridad y Cortesía, de enero de 2010 al día de hoy, que poéticamente desaparece para dar paso de aquí en adelante a tres entregas por semana – lunes, miércoles y viernes — con mi ya usual “Crítica de la razón cínica”, manejada con anterioridad en este mismo periódico
La diferencia es contundente, paso del apunte al ensayo, del bosquejo y la estampa al planteamiento y la propuesta. No vaya a ser que salga peor el remedio que la enfermedad: que, como dijo el Che Guevara, detrás de “Chana” venga “Juana”.
Entre comentarios, reseñas, investigaciones, aciertos, metáforas y vacilaciones, palabra a palabra, día tras día — envuelto en el laborioso acontecer educativo, económico, poético y social –, el despliegue de opinión fue ejercido a conciencia, otorgándole a mi discurso una ventana pública.
De ello me encuentro agradecido.
Por lo cual agrego: que si la lucha diaria en el periodismo de opinión suele fraguar la presencia de la discordia, también ofrece la valiosa oportunidad de generar respuestas, encause y extensión de argumentos, así como actos concretos, que bien pueden arrebatarle la máscara a los “falsos satisfechos”, entes sociales que esconden tras ella el origen de la miseria, el rencor o la insatisfacción, cuando empeñaros y denostaron con su desempeño público las riquezas de un país que a todos nos pertenece.
El desengaño político es una opción adecuada, así como la recuperación de la Educación fuera de la “Pedagogía Negra”, lugar donde los abusos son sistemáticos y los daños al fuero moral — por las implicaciones del castigo psicológico y sus tintes aleccionadores, fanáticos y disciplinarios — nos cobra la más cara de las facturas comunitarias: la entrega de las alegrías de vivir a cambio de un mundo del dolor, aderezado de un sin fin de adicciones — entre ellas, las drogas — y malentendidos existenciales que pudren nuestra Condición Humana.
Se podría alegar que hacer “diarismo crítico” es una tarea fácil, al alcance de cualquier pluma dispuesta, que sólo hay que ir por la temática según los vientos de temporada política, esperar a que alguien se equivoque o se desboque y listo.No es tan sencillo — no basta con dominar los elementos esenciales de la redacción y atender el “chisme” –, toda opinión pública acredita con sus argumentos su estancia y durabilidad. Que quede claro. Además están las amenazas y los agravios que se traducen en menosprecio y cancelación de oportunidades.
Mas el rencor de los ofendidos es también mi aliciente, la excusa perfecta para no ser un hombre obscenamente neutral.
Digo, agradezco que así se y, de ser posible – si tengo la suerte de que sea mi lector –, volverá a leerme en la emblemática “Crítica de la razón cínica”.

17
Nov
11

APOLOGÍA DEL LÁPIZ

APOLOGÍA DEL LÁPIZ
Nada queda afuera, nada está de más, nada sobra

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“No puedo olvidar en la alegría a
quien forma parte de la alegría”.
Marcel Conche.

Por la punta del lápiz, donde comienza todo…
Así lo rememora la amable escritura de Arnoldo Kraus y lo refrendan los atinados gráficos de Vicente Rojo.
“Apología del lápiz” (CONACULTA, 2011) es un inconmensurable ejemplo de edición, joya que concentra, a través de la concordancia de fondo y forma, la mesura, el estilo y la brillantez; navegamos en la felicidad nostálgica del sonido de los colores a la tersura y peso lácteo de hojas contenidas en homenaje.
Nada queda afuera, nada está de más, nada sobra.
Diría Álvaro Enrigue: “Arnoldo Kraus y Vicente Rojo. Vicente Rojo y Arnoldo Kraus. Dos autores, dos ensayos, dos campos de experimentación estética que, al sumarse, multiplican sus posibilidades expresivas, pero sobre todo, el placer del visitante”.
Y así es: pocas veces la literatura y la plástica son uno en un abrazo afortunado.
Escritura seguida de imágenes, imágenes continuadas por el trazo de las significaciones vitales de la existencia.
“Apología del lápiz” es un libro de escasas 50 páginas, pero que concentran siglos de humildad.
En su intensa brevedad, el lector se queda celebrando la utilidad conmovedora del lápiz y la culta sensibilidad al escritor que hay detrás de él.
“Un lápiz muerto no sirve – advierte Kraus, entre el paisaje escolar de la nostalgia –. Aquellos cuyas puntas se rompen en varios sacapuntas son inútiles: suelen tener una vida breve como consecuencia de alguna anomalía cromosómica. También mueren los que muerde el cachorro o los que olvidan en los cafés, en la casa de los amigos, en las librerías. La causa más frecuente del deceso es su tamaño. La muerte del lápiz llega cuando el sacapuntas ha exprimido su alma y ha achicado su altura hasta el punto donde el índice y el pulgar son incapaces de asirlo. La muerte la confirma la incapacidad del portalápiz de sostenerlo y de darle unos renglones más de vida. Los lápices también agonizan cuando la goma desaparece o se achica de tal forma que los bordes metálicos lastiman el papel”.
Sí, la “goma” es esencial, pues quien anda metido en el asunto sabe muy bien que sin borrador no hay escritor. Ya lo decía Mark Twain: “Los libros se escriben con la parte trasera de los lápices”.
La edición está en Ensenada, pregunte a su librero de preferencia y experimente la lectura con un libro tocado por el acierto y el amor.

16
Nov
11

OPRESIÓN INTENCIONADA

LA OPRESIÓN INTENCIONADA
Por lo menos tres más tres por tres para dividirte

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“Jamás actuaré de otro modo ni aun
teniendo que morir cien veces”.
Sócrates.

Vivir bajo el peso de la opresión no es vivir.
Todas las cosas tienen un nombre y, tras el nombre, un apellido o dos (¿has oído hablar de las familias de palabras, de su origen y su territorio?).
Te comprendo: eso nadie te lo va a decir.
Todas las cosas tienen un nombre, sirven para algo y poseen un significado.
Estar bajo la opresión tiene el suyo: se llama sobrevivir (una de sus acepciones más ocultas dice: “El sueldo que me pagan apenas da para sobrevivir”, que se relaciona socialmente con este: “El hermano mayor no murió de hambre, sobrevivió a los dos pequeños”).
Comprende las palabras, su significado y su intención.
Sólo así podrás enfrentar la realidad y, con ayuda de otros, cambiarla.
Unos desde el hospital, otros desde la cocina, otros más desde la escuela…
Si no posees la capacidad o el deseo de cambiar el orden de las cosas, ten por lo menos la visión de aceptar que tienen un orden, que alguien las puso así: para algo.
Un mundo patas arriba no significa que caminemos juntos hacia alguna meta o hacia algún lugar.
La capacidad y el deseo no son una misma palabra, mucho menos una misma acción.
Son tres cosas diferentes.
Y si le sumamos a estas tres cosas diferentes, el sentir algo (ante un evento), pensar otra cosa (de dicho evento) y decir otra que no posee relación con los dos puntos anteriores (así logramos obtener seis versiones de la realidad).
El gran mal de los siglos en el reinado humano.
No es la peste, no es la lepra, no es el Sida, sino el cáncer de la consciencia: la Trizofrenia.
Trizofrenia que evalúa la realidad a través de tres posturas, que se suman a las tres posturas que obtenemos de las palabras, las cuales también se suman a tres posturas más: la mentira, la hipocresía y la simulación.
Bonita basura la humanidad. Y, me cuesta decirlo, pobres diablos aquellos que sobreviven bajo su opresión, ignominia e ignorancia (tres palabritas más).

15
Nov
11

TESORO DE LA POESÍA

TESORO DE LA POESÍA
Dulcineas en la altura de no leer

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“Ser culto significa ir a las fuentes y beber en el
hueco de las manos, no en una copa prestada”.
Alain.

El tesoro de los poetas debería encontrase en la memoria.
Ahí tendrían que verse todos con la poesía y, a través de la declamación — íntima o pública –, intentar multiplicar sus dones.
Entonces los políticos serían menos idiotas (de ser posible).
Los periodistas más versátiles: tocarían con sensibilidad el hielo de la nota y las palabras les servirían no sólo para sumar letras y obtener convencionalismos.
Los profesores realizarían un jardín cultural, donde el vuelo de la luz reinaría en los territorio donde hoy la oscuridad impera con sus dictámenes de ciego.
Los científicos clonarían la belleza en la presencia carnal de la verdad.
Los economistas danzarían ebrios con los pobres y la lluvia de monedas caídas de sus bolsillos dictaría el ritmo candente y próspero de la música en el mundo… y no sólo en las familias de los ladrones.
Esto me hace reflexionar e incluir a los moralistas, a los filósofos y a los pensadores (pero lo dejaré para otra entrega).
¿Se imaginan qué orgía de felicidad humana tendríamos si cada uno llevase un poema pulsando vida en la memoria?
Pero la poesía tiene mala prensa: cosa de maricas y holgazanes, de niñas inútiles, melancólicas y mal amadas.
Por eso la hermosura de Shakespeare no habita en nosotros.
Por eso la ausencia de Dante nos alimenta con infiernos de ignominia la ignorancia de no conocer a Beatriz.
Por eso no nos atrevemos a versar los labios del amor poético.
Por eso ante la gran figura de Cervantes cualquier Dulcinea se cree a su altura.
Por eso al poeta español Federico García Lorca — “Verde que te quiero verde. / Verde viento. Verdes ramas. / El barco sobre la mar / y el caballo en la montaña. / Con la sombra en la cintura / ella sueña en su baranda, / verde carne, pelo verde, /con ojos de fría plata” — se le introdujo primero el fusil en el ano y luego se le disparó.
Y si soy abiertamente injusto con los políticos, esto me trae literalmente de la memoria las palabras que, en junio de 1990, confirió Octavio Paz en la clausura del ciclo de conferencias y debates del Club Siglo XXI: “El pensamiento político debe releer a los clásicos. Los políticos deben descubrir que es más útil leer poesía, deben recordar con ello cuál es la verdad de las pasiones humanas”.
Tomando en cuenta que, antes de ser políticos, periodistas, profesores, científicos o economistas, toda esta fauna disfrazada de títulos pertenece a la Condición Humana.

14
Nov
11

ARTE MAESTRO

ARTE MAESTRO
Un profesor desinformado es como un niño

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“Jamás actuaré de otro modo ni aun
teniendo que morir cien veces”.
Sócrates.

El profesor, como el campesino y el pescador, tiene una relación íntima con la materia que utiliza.
Bien se podría decir, que dicha relación es similar al contacto que manifiesta el escultor con su obra, el pintor con su creación o el músico con su instrumento.
Tanto para el artista, como para el campesino y el pescador, la garantía del resultado se encuentra sujeto a la visualización del objetivo.
También lo debe de ser para el profesor.
La educación, más arte que ciencia y tecnología, toma sus atributos del contexto en que se desenvuelve: si la educación en la pobreza genera pobreza de educación, la educación en la riqueza debería de procurarnos cierta riqueza.
La agricultura no florece sobre las piedras, ni tampoco la pesca es una aventura entre dos ríos. Nos engañaríamos en pensar que la educación, por sí misma, nos garantiza aprendizajes esperados.
Pareciera que la educación está destinada a los alumnos, pero no es así: se encuentra al servicio de los adultos, que son quienes ofrecen la enseñanza.
Un profesor desinformado es como un niño.
Y a un niño se le educa.
Al educando se le transfieren los conocimientos, valores y costumbres para que se desempeñe de acuerdo a intereses preestablecidos: metas y fines que hacen progresista a cualquier tradición o innovación.
¿Para qué otra cosa educamos? ¿Para qué otra cosa se reciben clases, cursos, capacitaciones, talleres y asesorías?
Se pueden utilizar los avances digitales en el auge de la tecnología, pero eso no remplaza la cultura clásica cifrada en el legado obras maestras: tanto las de orden científico, como las literarias o las artísticas (desplegadas en un catálogo de funcionalidad civil y de herencia familiar).
Si en su crisis de aprendizaje, esto es ignorado o desconocido por el profesor, se le tiene que educar en su adultez; de ahí la justificación para nivelar el rezago de conocimientos, el analfabetismo tecnológico y las ausencias y lagunas en los múltiples saberes de las ciencias y las humanidades.
Esto parecerá paradójico, pero con lógica siniestra y argumentos absurdos es lo que a diario se intenta ocultar en el ambiente privado de los profesores: no en el aula, sino en su simulación.
De ahí que la exigencia sea pública (no sólo surgida de las estadísticas de Enlace, que muestran grandes deficiencias en su aplicación y valoración estandarizada) y así el revisionismo de la base magisterial se lidie en coherencia y se ofrezca de la A a la Z, que incluye a las autoridades de alto nivel jerárquico – inspectores, jefes de departamento y encargados de sector –, es decir a la principal camarilla responsable para que todo esto no suceda en materia educativa: tener a profesores como alumnos y a los verdaderos alumnos como rehenes de su ignorancia.

13
Nov
11

LA CAPACIDAD DE LA ARROGANCIA
Ahí donde todos callan se pudren ya las quejas

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“La gran ventaja de la ignorancia es que permite
de vez en cuando la alegría del descubrimiento”.
Antonio Muñoz Molina.

Lo único que sé es que la arrogancia debe de estar a la altura de la capacidad.
Así, a las pruebas me remito.
Quienes se conforman con la normalidad a medias, le otorgan a la mentira el privilegio de interpretar la realidad de acuerdo al vacío de su propia comodidad.
Es decir, a través de la neutralidad obscena que es lo “políticamente correcto”.
Porque es muy cómodo guardar silencio.
Porque es muy cómodo ver el desastre educativo y no hacer nada.
Porque es muy cómodo no pensar (y actuar a lo pendejo).
Si el magisterio toma por verdad lo que es sólo una ilusión, hay que abrirles los ojos y atentar contra esa especie de “fe”, esa especie de credulidad ociosa – ¿qué otra cosa es el fatuo fulgor de sus estadísticas – que hace a los administrativos sentirse “técnicos”, pedagógicos y capaces, además de mantenerse tranquilos (robándonos el tiempo para ajustar sus carpetas de ascenso y promoción en Carrera Magisterial).
La educación no es asunto de ellos, sino de quien adentro del aula le hace generar un impacto.
Ellos sólo son administradores, profesores que abandonaron el escenario – como los que dicen representarnos sindicalmente –, enclenques con astucia que desertaron enfrentar, de cara a la realidad, la problemática educativa.
Ellos no van a esta guerra, ellos no disparan contra la ignominia y la ignorancia, ellos se quedan cómodamente en los escritorios a gestionar las municiones de una batalla donde no están de cuerpo presente: ¡Por lo menos háganlo a la altura de las circunstancias! Y las circunstancias exigen capacidad y creatividad, no sólo la ligereza petulante de ser juez y parte.
Sí, sé que confían que Enlace (Evaluación Nacional de Logro Académico en Centros Escolares) nos sacará del atolladero. Sí, sé que se bajaron los pantalones y se pusieron la camiseta, que la “ley de ordenanza debida” – el organigrama en cascada con el cual se rige la estructura del Sistema Educativo Estatal — les obliga a confundir la belleza con la verdad, lo feo con lo ineficiente…
Todo éso lo sé, porque conozco el imaginario burgués, porque he leído – leer es lo único que me garantiza amanecer menos idiota cada mañana – y no olvido que vivo en un sociedad de consumo, regida por el Banco Monetario Internacional.
Occidental y “platónico”, el SEE no acepta críticas. Que no las acepte, sólo que recuerde que ahí donde todos callan… se pudren ya las quejas.
Mi gremio apesta.

11
Nov
11

LA MENTADA REFORMA

LA MENTADA REFORMA

La nueva ruta del saber

 

Rael Salvador

raelart@hotmail.com

“Una casa sin libros es una casa sin dignidad”.

Edmundo de Amicis.

 

Atentando contra la solvencia práctica del conocimiento (a la atención que tienen derecho, no asegurado, todos los niños de Baja California), los profesores se retiran del aula, no dan clases y se pierde un día más en el Calendario Escolar.

Claro, en términos administrativos esto es de poco interés (si el Sistema Educativo Estatal planificara de manera coherente, no agrediría la imagen de los profesores, que es su propia imagen), mas no así para los padres de familia, que tienen a la escuela como su “guardería”.

Pero volvamos al tema. No confío que esta insensatez – por no decir “mamarrachada”– de cursos “express”, con asesores de medio pelo e indicaciones de “dubitatividad” irreversible, se deba al aspecto teórico que Edgar Morin plantea — conozco muy a fondo su trabajo, el esfuerzo realizado en los últimos 50 años, centrado, avalado y cifrado en los seis tomos de El Método – para que los pilares de la Educación del siglo XXI obtengan vigencia en el techo de nuestra escolaridad ordinaria.

¿Qué diablos hacen los profesores, hacinados en la basura de su propia desconocimiento? ¿Cubriendo doble turno cuando tienen una plaza? ¿Qué pretextó el Sindicato? ¿Que se sacrificaran por el bien de la Educación?

Pero si su leer es la suma de letras que tienen como resultado palabras pobres.

No indagan en los libros, revisan talones de cheque. No buscan alternativas, se encuentran con atolladeros. Tanta es la práctica, que la simulación ya los hizo expertos.

Se les observa temerosos a actuar, paralizados, mudos, refrendando su condición de alumnos adultos, sentados… pero cínicamente en espera de las regalías, bonos y ascensos.

Regalías, que no son otras que el producto de sus horas en el mesabanco: la “Constancia”, a huevo.

Bonos, que no son otra cosa que los “candados” que se ponen para que el salario del profesor no se dignifique.

Ascensos, que no son otros… sino de la misma “familia” (de color, partido, abolengo y religión)

¿Y dónde quedó el conductor? ¿A dónde nos lleva este inoperante viaje sin mando ni comando?

Todo por la RIEB*, por esta mentada “Reforma”: volver a formar lo que se deformó, otorgándole plena culpabilidad a los “profesores”.

 

*Reforma Integral de la Educación Básica.