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10
Nov
11

“YAGA”

“YAGA”
Y el alumno del cuento-jazz

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“El jazz es ritmo y significado”.
Henri Matisse.

La clase inicia con música clásica.
Beethoven, Mozart, Bach, Vivaldi son mis “teloneros”, con ellos se abren los libros, con ellos confrontamos nuestras dudas, con ellos se trabaja, con ellos despedimos la tarde.
Ahora ha sucedido algo diferente: nos encontramos disfrutando del Jazz.
Resulta que, a petición de un profesor amigo, las actividades tomaron el curso del silencio, lugar y hogar donde se deja oír la melodía de los cuentos…
— A la entrada te voy a mandar un niño para que les cuente un “cuento” a tus alumnos – dijo el profesor Aviña, entusiasmado.
El alumno invitado nos narraría, de viva voz, el cuento de “Yaga y el hombrecillo de la flauta”, de la renombrada autora alemana Irina Korschunow, edición que se encuentra en la Biblioteca de Aula, en su apartado de Astrolabio – para lectores de mayor dominio en el lenguaje –, del inmejorable acervo del Programa Nacional de Lectura.
— Les quiero contar una historia… — inició Jonathan Eduardo.
La exposición es un virtud de datos creíbles y escenarios increíbles, agraciados por su luz de plata, siempre matizada por las sombras del contrapunto: la ambición y la vanidad, y refrendados por la memoria y la pasión, donde lo descrito se convierte en una lección moral del bien contra el mal.
Estamos escuchando Jazz, sencillamente porque Yaga, “la que sabe embrujar”, según la gente de aquella ciudad, tenía una trompeta con la que podía soplar malas ideas…
— Cuando Yaga tocaba, las notas volaban sobre la ciudad, como pájaros negros – relataba nuestro Cuenta cuentos invitado.
Bajo el influjo de esa música, los hombres no podían reírse. Tenían malas ideas, igual que Yaga. Sólo reñían, se peleaban y se hacían daño unos a otros…
Pero apareció el hombrecillo de la flauta y…
Esto es hermoso, nos encontramos escuchando Jazz porque una mujer posee una trompeta, hastío, aburrimiento y náusea; es decir, malas ideas que no ayudan a nadie a vivir mejor.
Hace tiempo el Jazz, música de negros poseídos, tenía mala nota, mala reputación, mala prensa: en 1924 un periodista del New York Times se refería a ella como “el retorno de la música de los salvajes”. Cosa más incierta, lean el cuento y se enterarán.
En el aula Josue Asaf toca trompeta, para él solicito el libro de Irina Korschunow (ilustrado por la maestría de Pablo Echevarría), sintonizo la estación ABC Jazz y lo lee en un santiamén, quedando con una sonrisa que él sólo sabe emitir.
Ya lo decía Nietzsche: “Sin música la vida es un error”.

09
Nov
11

MR. OTOÑO

MR. OTOÑO
El natural devenir de todo

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“El agua abría en la noche otros caminos
que los humanos no podemos seguir”.
Antonio Colinas.

Rael: Hola, Mr. Otoño. ¿Cómo estás? ¿Ya navegan tus hojas secas en los parques, decorando amablemente, entre nubes pasajeras en forma de cisne, la melancolía de los amantes?
Mr. Otoño: Voy atrasado. Como ves, todavía le estoy pisando el cuello al bribón del Verano. Cuando parece que lo tengo con el alma metida en la disolución de mi viento, en el trémulo ataúd de mi estación, el muy cabrón pone unos calores que el sol asemeja un volcán del infierno. Entonces, sin ruta al vino, se vende más cerveza, y en esas aguas doradas reverdece un sentimiento lejano a la melancolía, sordidez festiva que hace que los amantes mantengan su vacaciones emocionales en los chicos y chicas que conocieron en la playa…
Rael: ¿No será que, negando la armonía del presente, ya nada coincide en los calendarios, y así las fechas están echadas como los dados, como tus hojas cada vez más tardías, como la briznas de una suerte que debe más al azar que a la posibilidad? Te conozco, Mr. Otoño. Pero, dime, ¿qué conocimiento es perfecto?
Mr. Otoño: Quien sueña todavía con el polen, esa especie de diamantina de miel, detiene a los astros en la diminuta elipse de su cráneo; quien sigue respirando la belleza de la leña en la memoria, trastorna con su complacencia privada el operante discurso de solsticios y equinoccios, inhibe el transcurso de las estaciones en el presente…
Rael: El irracionalismo es infértil, cuando la imaginación se ahoga en su egoísmo. ¿Intentas decirme que la aspereza climática es tan sólo el desface de las emociones fuera de temporada?
Mr. Otoño: El poeta Antonio Colinas escribió: “Abordar la soledad y la ruina de un día de lluvia y frío en la mitad de la vida, con el ávido fuego del conocimiento, con la íntima y devoradora furia de seguir creando”. Lo que debe interpretarse que cuando aprendemos que todo acaba, comprendemos que la muerte es un desdoblamiento, un sueño hermoso: el natural devenir de todo.

07
Nov
11

CADENA CÓSMICA

CADENA CÓSMICA
Sólo somos aquello que nos come

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“Nunca mojes tu pan en la sangre de los
animales ni en las lágrimas de tus semejantes”.
Pitágoras.

Somos una roca perdida en el riñón del universo.
Las “rockstar” están condenadas a convertirse en polvo.
El polvo de carbono – del grafito al diamante – se eleva con el viento interestelar para llevar su semilla de evolución a la creación de mundos.
El viento gime, el agua busca lo profundo, la tierra fértil se parte en fuego y da a luz el follaje…
En el follaje de hojas se reescribe la genética del espacio, que no es otra cosa que el código de las especies.
Quien es hoja es mordida por el gusano.
Quien es un gusano está expuesto a que un pollo lo absorba a la muerte gástrica.
Quien es un pollo se encuentra en riesgo de que a zarpazos lo desplume y lo devore un gato.
Quien es un gato no faltará el perro que lo deshuese en la furia natural de sus mandíbulas.
Quien es un perro recibirá el golpe preciso y el arrastre del atropellamiento intencional por parte del ser humano.
Quien es un ser humano encontrará la misma crueldad humana de mil maneras hasta encontrase en la fosa con el gusano.
El gusano se alimentará de la carroña.
El pollo se nutrirá del gusano que lleva la carroña tejida en el brillo arrugado de su piel.
El gato adquirirá de los huesitos relamidos del pollo la carnita tierna donde el gusano implantó ya su imperio subcutáneo.
El perro es el animal que más hermandad asoma en la sentimental acuosidad de su mirada…
Así, el ser humano come perro disfrazado de chivo, burro ataviado de salchicha de pollo, gato acicalado de borrego, caballo adornado de res (o simulando no ser un tamal consanguíneo).
A este decir, todos los animales se convierten en lo que comen. Y en esta cadena alimenticia, en esta condena cósmica, el ser humano sigue siendo el más cruel, el más buey, el más güey.

06
Nov
11

EL ÁRBOL MÁGICO

EL ÁRBOL MÁGICO
Cuando vuelen los pájaros a través de nosotros

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“El poema es el único ángel que queda”.
Artur Lundkvist.

Voy a escribir sobre el Árbol Mágico de una pequeña.
Árbol perenne de la infancia, tronco de relampagueantes ramas y muchas hojas etéreas, follaje de colores vivos, memoria del paraíso, realizado escrupulosamente en un estado feliz por la inocente pureza de una niña de ocho años.
A través de la historia, el Árbol Mágico es una elevación mítica, una fresca escalera de frutos hacia las nubes de la realización, un recurso del instinto para volar fuera del mundo onírico.
Le pregunto a ella y más o menos me dice – amplia sonrisa pintada de miel — que el Árbol Mágico está pensado y crecido en los sueños geométricos de los dulces que saboreó en una clase de español dictada desde la poesía.
Su Árbol Mágico es de tal hermosura vibrante que convierte a su espectador en un humilde candidato a no encontrase indispuesto, a no estar mal consigo mismo ni con nadie, porque la belleza sana (no hay que olvidar que el Arte es uno de los instrumentos de sanación más poderosos que existen).
Deja te cuento: cuando nacemos, la nueva realidad se revela como un estallido y, ciegos de luz (fuera del traje de carne y la levitación amniótica), el descubrimiento del ambiente se vuelve sensitivo: frío extremo, ruido inmediato y destanteante – ya no está el líquido de la transmisión lenta, donde todo era orquestado desde la multipolaridad de una esfera tejida en pasmos centelleantes –, para dar paso así a las agresiones disfrazadas de mimos sinceros.
Cuando nacemos y la realidad nos recibe, el Árbol Mágico es apenas una diminuta gota de oro eléctrico que concentra en su temblor continuo todas las posibilidades universales, una semilla chispeante entre los ojos del animal humano.
¿Te has preguntado alguna vez con qué ojo miras tus sueños?
¿Qué mirada es esa que registra en tu memoria interior las configuraciones vividas en el sueño?
No ocupo respuesta, mucho menos la premura banal de la inmediatez o la idiotez.
En el sueño la ley de la gravitación no existe, tampoco la muerte: “Igual que en un sueño – escribió Artur Lundkvist –, en el poema una tonelada no puede esclavizar a un gramo, ni tampoco un gramo esclavizar a una tonelada”.
Voy a escribir sobre el Árbol Mágico de una pequeña.
Árbol perenne de la infancia, tronco de relampagueantes ramas y muchas hojas etéreas, follaje de colores vivos, evocación del paraíso, realizado escrupulosamente en un estado feliz por la inocente pureza de una niña de ocho años… que ahora me retrata con su lápiz en la fría llanura del escritorio y, ojos infinitos en el infinito de mis ojos, me dice: “Cuando vuelen los pájaros a través de nosotros se nos verán las alas”.

31
Oct
11

ANGELITOS MORENOS

ANGELITOS MORENOS
Dolidos de todo y todo celebrando

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“Cuando se muere la carne, el alma busca su sitio
adentro de una amapola o dentro de un pajarito”.
Violeta Parra.

Como si la niebla fuese un riel de luz, se elevan con sus raíces a un cielo donde el incienso es de vainilla, la alegría suave y las campanadas, dulcemente trémulas, se les mezclan con transparentes palabras de bienvenida.
Se dice que van en busca de sus abuelos, por eso ellos siempre echan una flor roja en la mochila y una madera para que se talle una escultura.
Sus hermanitos los extrañan y, junto a las sumas y los mapas de Geografía, los dibujan de angelitos morenos en los cuadernos de la escuela.
La imaginación les vuela cuando el lápiz traza las alas. Les ponen plumas, una sonrisa de luna y unos ojos grandotes en forma de estrella…
Por eso el 1ro de Noviembre en México, día de los muertos chiquitos, se extrañan de que sus padres, dolidos de todo y todo celebrando, los arrean al Camposanto cuando ellos, hojas en la mano, colores rotundos y nobles deseos, esperaban ascender al sueño del infinito en una nube o en un globo…
Cuando llegan al panteón, después de una larga noche de truenos, las mariposas húmedas circundan las tumbitas al ritmo feliz de los trinos de la mañana.
La tierra está fresca y aun existen charcas que reflejan los arco iris del firmamento. El sol aparece como una lejana ballena vestida de amarillo y la galería de astros dejan un lucerito de guardia mientras el mundo amanece.
Un lápida, azúcar de cantera, dice Lupita. Y otra, harina de mármol, Jimena. Y, una más, canela de granito, dice Juanito
Todo se lee en reverencia santa, con un Padre Nuestro por delante y, entre las aves revoloteando, un Ave María.
Así la madre acaricia y besa el ramo antes de sumergirlo en el agua de su amor.
Así el padre se quita el sombrero, lo acuna en el pecho… y, ojos cerrados, corazón abierto, siente como si la vida se estremeciera.

23
Oct
11

LA MAGIA DE LA EDUCACIÓN

LA MAGIA DE LA EDUCACIÓN
El hechicero manco de esta fiesta triste

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“Poner la Escuela bajo el signo de la competitividad
es incitar a la corrupción, y ésa es la moral de los negocios”.
Raoul Vaneigem.

La magia de la Educación, ¿en manos de quién está? ¿En qué laberinto se encuentra, si es que se encuentra? ¿Desapareció, en el joven escenario político, con el viejo truco de la Modernidad?
¿O no será, necedad que perdura, que en el hechizo de su “bisindicato” se partió en dos: en buena y en mala, como alegan los moralistas de cada bando que la imparten y la reparten?
Me asomo al espectáculo de los profesores de Baja California, levanto la “cortina de humo” y observo, y observando pregunto: ¿Quién es el Gran Mago manco en esta fiesta triste?
Como una ratonera decorada, la Escuela pone el queso de la “Oferta Educativa”; entonces, ciegos de deseo, hambrientos de “prosperidad”, los roedores nacidos en la miseria de la sociedad muerden gustosos la “sabrosa” ilusión disfrazada y –¡aeiiiiiiiiiou! — de cola quedan en la trampa.
Clientelismo instruido para la desintelectualización que requiere la “maquila” y la subordinación de las semi-profesiones que oferta la tecnocracia, la “technocracy ” en inglés.
“Los Educandos — gustosa se queja la ilustrada Ciencia de la Pedagogía — sólo responden a la uniformada genética de su destino”.
¿Por qué NO prosperan estos “pobres diablos” en las escuelas públicas? “Por débiles, tontos, burros, indomables, vagos, desafortunados, incultos y pecadores”, dicen los mismos “ciencistas” de la escuela.
El “elíxir” que guarda el delicioso queso rancio de la Educación sólo sirve para decir, desde la humillación domesticada, eructando administrativa y sindicalmente: “¿Quién se comió mi queso?”
Las ideas preconcebidas, las racionalizaciones a partir de premisas arbitrarias, la autojustificación frenética, la incapacidad de autocriticarse, el razonamiento paranoico, la arrogancia prescrita, la negación a ultranza, el desprecio mediado por las jerarquías — es decir, por la furtiva cadena de sobrevivencia de un Sistema Educativo Estatal donde agonizan sus principales actores — son las causas y consecuencias de las peores incomprensiones e incompetencias provenientes, tanto del egocentrismo que priva en los docentes por la falta de lectura, investigación, actualización y razonamiento sensible de la hoy llamada Escuela “Mágica” Moderna.

21
Oct
11

LA RATA GADAFI

LA RATA DE GADAFI
¿Quién está detrás de este manicomio de balas?

Rael Salvador
raelart@hotmail.com

“Se trata de vivir mejor, no de alcanzar el Infierno”.
Fernando Savater.

Lo sacan a tiros de una alcantarilla y lo matan como a una rata.
Es la “Primavera de Libia”, donde los muertos florecen en el desierto, y la opulencia, dando maromas de loco, vuelve de nuevo a ser petróleo: negra pesadilla que auspicia la ONU, siempre financiada por los EE.UU.
Reventada la fortaleza, los bombardeos son rebasados por los rugidos de júbilo; disminuida la guardia especial, los avances son celebraciones estratégicas.
Lleva algunas semanas huyendo y la turba carnicera de rebeldes – inconformes de Bengasi, alzados de Trípoli, viejos bereberes de las montañas de Nafusa, arteros saqueadores de Misrata, violadores de Tahuerga — que ya le pisan los talones, deshonra de “rebeldes” que el Che Guevara escupiría con gusto en la cara.
¿Quién está detrás de este manicomio de balas? ¿Qué intereses privan en esta cacería humana? ¿No tenemos ya noticias del fraude bélico de Irak, de las innecesarias matazones, crueles y cínicas, en todo Medio Oriente?
Cargados de pólvora, los perros husmean por las sucias tuberías y salivan: la presa recula, sofoca chillidos, intenta la invisibilidad, después de más de cuarenta años de imbecilidad.
Asoma la turba sus expectativas al desagüe y, arsenal a su entera disposición, las armas amagan al líder, al libertador, al coronel, al dictador, al ahora piltrafa de hombre Muamar Gadafi.
Humillado por el destino, la historia le juega mal: lo desfalca del martirio y lo convierte en un tirano a la altura de los demás tiranos: Mussolini, colgado de los testículos, Nicolae Ceausescu, desmembrado por las fieras.
Lo ofenden y zarandean: está herido y sin posibilidad de defensa. El bombardeo de la ONU asalta la caravana de huida desde los cielos y adereza el banquete con sangre negra y humo.
Los captores arrastran sus hocicos y la inestabilidad de la cámara celular ayuda a que el caos se vuelva un vórtice al infierno de lo inhumano: en un instante se catapulta “la Civilización” a condición de bestia.
Un jovencito imberbe, gorra de los Yankees de New York, ha cometido el crimen y, alma chueca, sonríe derechito ante las cámaras.
Alza una pistola dorada, soñando que así será su futuro…
“Es un momento histórico, es el fin de la tiranía y de la dictadura”, proclama Abdel Hafiz Ghoga, portavoz del Consejo Nacional de Transición, y en su ilusoria felicidad, como si la Democracia fuera un hongo de las arenas, olvida que desde el primer tiro de la “Primavera Árabe” el intercambio de “aguas negras” ya está en proceso: Coca-cola por petróleo.